sábado, 21 de noviembre de 2009

Sobre el sabado pasado…

Mañana toca un nuevo capitulo con sus propias anécdotas pero antes quisiera dar un último comentario sobre aquel del 14. Pensaba ir a la tribuna Oriente para escuchar a esa innovadora guitarra; sin embargo, me entere que a norte le iba hacer falta muchos de sus hinchas por problemas con la perrería. Después de una serie de apuros llegó al entretiempo y veo el medio vacío. Comenzó la segunda parte y ¡seguía igual! Me dijeron que el primer tiempo fue del mismo modo. El primer minuto fue más que extraño, un horrible murmullo. Pero entonces todo empezó a fluir, no tardaron a entonar en una sola voz. No se trataba de batutas dando la el pie a la canción sino de todos queriendo ser uno. De pronto tomaron el medio como si ya no hubiera dudas de que la barra sigue presente. Hasta ahora no entiendo porque no lo hicieron antes pero ahí estaban (los tombos quizás). Me emocioné y con un amigo me fui a buscar un tacho de basura para voltearlo y que lo usen de bombo. Se imaginaran que impidió la misión. Al menos se cumplió con la principal, aliento.

Algunos que lo vieron de lejos dirán que fue un día triste para la TN; pero la verdad es que tan solo fue diferente. Cuando estaba en la combi escuchaba, en la radio, una hichada ensordecedora. Hasta la prensa notó un cambio. En el cemento me preguntaba que tanto parecido tenia ese día con los primeros de la barra. Causita se notaba crecidamente entusiasmado que de costumbre (y eso ya es bastante). La gente era más hermana. Entre toda esa improvisación había una frescura diferente, una mística. No tienen idea de toda la experiencia que fue. En un momento se pidió a todos abrazarse para cantar “El cóndor pasa”, si bien esta canción tiene su característico arraigo con la barra, fue increíble. Lo mejor de todo quizás fue el sentimiento de que en esa tribuna podían acoplarse unos sesenta mil hinchas más. Esta comprobado que norte tiene miles de sorpresas por venir.

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