jueves, 17 de febrero de 2011

Tuve un sueño en el cual no podía llegar al templo. Me invadía una grave sensación de angustia por lo que resolví, dentro de esa oscura lógica onírica, que para poder ver a la U mis amigos de barrio debían ingresar primero. Algo curioso por que yo me encontraba en Huachipa y mis amigos son de Lima Oeste así que tuve buscarlos para después asistirlos a que ellos también vean al campeón. Al parecer las entradas estaban agotadas, aun así les conseguí las suficientes de boletería gracias a otros compañeros. Ellos entraron, yo desperté.

Ya no estaba en Huachipa, ni si quiera en Perú, sino a cientos de kilómetros en un lugar que intento a asociarlo con esa abstracta idea de patria; era un 13 de febrero con sabor a un enero sin fútbol. Ya se imaginaran la pena que es no tener oportunidad alguna de alentar cuando se juega en casa. Me limite a interpretar tan amargo sueño: Lo primero fue reconocer como mi inconsciente asomaba mis deseos frustrados. En segundo lugar, también me castigaba para mostrarme la culpa de no estar donde debo, de la promesa rota; desde que llegue reprimí todo pensamiento de mi equipo pues, entiendo ahora, no quería confrontarme con ese sentimiento. Porque si bien desde el primer día que toque la popular no he asistido en menor cantidad de lo que son los partidos jugados de local, nuestro universo emocional tiene sus propias leyes y/o caprichos. En tercer lugar, reconocí el valor que tienen los amigos en este vinculo con la U que parecía ser solo una diada junto a otras diadas más formando una hinchada. Es decir, todos sabemos que el amor hacia la crema es colectivo pero yo ilusamente pensaba, mas no sentía, que se trataba de un encuentro muy personal que era compartido en cierto modo con miles mas; olvidando de este modo, que el todo no es igual a la suma de sus partes. No hay amor sin la U y no se puede amar a la U sin hinchada. La cuarta interpretación (Huachipa = El país en el que estoy) ya tiene que ver con asuntos intimos no vinculados a la crema.

Ese fue el mensaje que pudo extraer del sueño. Ahora hay otro que por cuestiones de fe vamos a llamarlo solo coincidencia. Ese día las entradas se agotaron y mis amigos por preferir una entrada de barra antes que apoyar economicamente a su club se quedaron afuera. Yo no entre, ellos tampoco. Me despido con la mayor de las empatías a todos los hermanos que residen en el extranjero con la nostalgia pintada de crema.



Liudo

Caracas, Venezuela.

jueves, 3 de febrero de 2011

Memorable





¿ Alguien se atravería a contradecir a un premio Nobel ?

Mario es como nosotros, es un habitante del planeta crema, es una persona que lleva este sentimiento en el pecho y lo hace parte de su vida. Lo siente en el alma de verdad, lo profesa con amor y convicción y es así como esta pasión encuentra más sentido y se ase de un humano ilustre, de un peruano modelo, de un HINCHA DE LA U.

sábado, 15 de enero de 2011

La GARRA en toda cancha

La garra en toda cancha. Esta vez tuvo como escenario el Coliseo Manuel Bonilla en Miraflores, muy cerca a un barrio cagón. La entrada fue algo turbada, muchos asistentes en mayoría familias, tipos con sus enamoradas, no faltó nadie. Los hinchas cremas llegaban independientemente, los cagones también, pero en minoría, se instalan frente a un grifo esperando a sus trompetas. Ya dentro del estadio, un pequeño grupo de hinchas cremas llegan hasta la boletería del recinto, en ese instante un grupo de cagones fueron a seguirlos, la gente crema en menor cantidad numérica solo atinó a parar. Dentro del estadio ya se comenzaba a sentir el ambiente tribunero, los cánticos cremas iban y venían, en el campo jugaban Latino Amisa y UNAS. Iban recién el 3 set, y la gente ya se impacientaba por presenciar el partido. cerca de a las 10:00 p.m comienza el partido. Ambos equipos empiezan a calentar. Las mascotas de la U y alianza, hacían su entrada. La gente despierta en júbilo. Comienzan a sonar los aplausos típicos de la U. Los equipos hacen su entrada y en el mismo instante, van a saludar a su respectiva hinchada. Y así arrancó el partido con un marco espectacular. Tres tribunas coreando: "Ohhh, UNIVERSITARIO, esta nooooche tenemos que gaanaar...". En ese instante, sube una banderola con la quinta vocal encerrada, cubriendo la cabeza de los 60 a más hinchas cremas. Los cagones comenzaron a soplar la trompeta. Pero luego los callaron, ya que no está permitido el uso de instrumentos en los partidos -salvo las chicharras- y su silencio fue mayor (risas). La GARRA se mostraba en todo momento, tanto en la solidez del bloque, como en las forzadas recepciones y también en la potencia de los mates. A punta de ello ganamos el primer set. En el descanso una facción de cagones, trata de acercase, pero al mismo tiempo la gente de la U avanza, y va en busca de respuesta. Los cagones atinaron a retroceder. El segundo set fue más fácil para las muchachas, encontraron a una equipo de cagonas, sin ánimo, sin apoyo, sin hinchas, SIN IDENTIDAD. Los gritos de "bieen", los aplausos, y los cánticos cremas no se hicieron esperar, la hinchada nunca calló, francamente los cagones con trompeta o sin trompeta, son la misma cojudez, su pequeño entorno es un silencio total. El tercer set llevabamos muy buena ventaja ibamos 24 - 14. Luego subieron hasta 24 - 19. Un desconcierto comenzó en el equipo. Al final llegó el punto número 25. Y a celebrar. El disque 'equipo', y su ¿barra? salen como pueden del estadio. En eso del grito de la tribuna CREMA sale: "Fuera mierda, fuera mierda, fuera mierda". Ya fuera del estadio, la policía se interponía en medio de ambos bandos. Yo espectaba desde una reja (motivos muy personales). Los cagones avanzan, y la gente para. Los crema avanzan, pegan/roban/ganan y de los cagones no se sabe más, salvo que atraparon a unos le pegaron, quitaron una tela cagona, el resto quedará en memoria de cada uno de los asistentes.